Cómo organizar una reunión familiar
Extraído de «Una vida generosa»: Encontrar la satisfacción a través de la generosidad , de Ron Blue
¿Qué pasaría si reunieras a todos tus hijos y a sus cónyuges en una misma habitación y empezarais a hablar de dinero? No me refiero al dinero en abstracto, sino a tu dinero; y, más concretamente, a lo que pasará con tu dinero cuando fallezcas.
¿Serías capaz de hacerlo? ¿Podrías, como padre o madre, afrontar los retos prácticos y emocionales que supone comunicar tu plan sucesorio a tus hijos?
¿Y ellos qué? ¿Se quedarían allí sentados en un silencio incómodo o embarazoso, sin atreverse a hablar de temas relacionados con tu muerte? ¿O empezarían a disputarse el protagonismo, lanzándose a por las cuentas bancarias y la plata de la familia como una manada de hienas salvajes?
Es muy probable que hayas dedicado mucho tiempo y esfuerzo mental a pensar en tu planificación sucesoria, así como en tus estrategias actuales de donaciones benéficas. Has tomado innumerables decisiones, muchas de ellas difíciles. Has llegado al punto en el que, como la mayoría de la gente, has redactado tus documentos sucesorios, los has guardado en una caja de seguridad y te has olvidado de ellos.
Te propongo que pruebes otra forma de hacerlo. En lugar de considerar tu planificación sucesoria como un documento (o conjunto de documentos) que se puede sacar y desempolvar tras tu funeral, tómate el tiempo necesario para explicar y revisar tus testamentos en presencia de tus herederos. Organiza una reunión familiar.
Una reunión familiar es un encuentro en el que se revisa y se debate el plan sucesorio con los herederos. Además de repasar los testamentos, se pueden explicar los planes actuales y futuros de donaciones benéficas, esbozar la visión sobre la transmisión o venta de la empresa y abordar cualquier otro aspecto sobre el que esa visión pueda suscitar dudas o inquietudes en el futuro.
Como padre o madre, puedes abordar una reunión familiar de dos maneras: tú y tu pareja podéis acudir a la reunión habiendo tomado ya todas las decisiones y utilizarla como un foro para comunicar vuestro plan de distribución, o bien puedes expresar tus ideas y luego dar pie a que otros miembros de la familia aporten sus opiniones. Ambos tipos de reuniones pueden ser una experiencia positiva, pero si tu intención es dejar una gran cantidad a organizaciones benéficas y una cantidad relativamente pequeña a tus hijos, quizá te convenga elegir la segunda opción, explicando tus motivos y dando luego la palabra a los demás miembros de la familia para que aporten sus opiniones. Con este enfoque, y programando varias reuniones familiares sucesivas, es posible que consigas concienciar a tus hijos sobre los posibles inconvenientes de una gran herencia y, de este modo, prepararlos para que acepten lo que estás haciendo sin amargura ni resentimiento.
Todas las familias celebran una reunión en algún momento. Por lo general, esta reunión tiene lugar en los días cargados de emoción que siguen a un funeral, cuando un abogado, un asesor o algún miembro de la familia convoca a todos para la lectura del testamento. Si esta es la primera vez que tus herederos se enfrentan a las disposiciones de tu plan sucesorio, lo que se revele podría generar tensión, resentimiento, incertidumbre y malentendidos. Creo que Ben Franklin lo expresó muy bien cuando señaló:
«Si quieres conocer de verdad a alguien, intenta compartir una herencia con esa persona».
UNA REUNIÓN FAMILIAR OFRECE AL MENOS dos ventajas claras. En primer lugar, facilita la comunicación intergeneracional, lo que permite a los padres compartir su filosofía, sus creencias y sus valores en materia de finanzas, así como explicar cómo sus decisiones financieras —tanto actuales como futuras— afectarán a sus hijos. Además, una reunión familiar puede suponer una excelente oportunidad para impartir enseñanza y orientación financiera .
Comunicación
La reunión familiar no es solo una oportunidad para que los padres expliquen sus estrategias actuales de donación (es decir, cuánto destinan actualmente a sus hijos y a organizaciones benéficas, y por qué). La reunión también constituye un medio excelente para que los padres aclaren las disposiciones de sus testamentos. Aunque nadie obliga a los padres a comunicar sus intenciones a sus hijos, no es difícil imaginar la dificultad que podrían tener tus herederos para comprender tus decisiones, si tú no estuvieras ahí para explicárselas. Si no se programa una conversación en la que estén presentes todos, se puede dar pie a malentendidos, dudas sobre los motivos, resentimiento y desunión entre los miembros de la familia cuando llegue el momento de la «lectura del testamento».
La comunicación que caracteriza a una reunión familiar eficaz es bidireccional. A medida que expongas con detalle tus decisiones sobre la planificación sucesoria, es probable que tus hijos tengan preguntas y comentarios. Recuerda que el dinero es una herramienta. Nunca debe suponer un obstáculo o una barrera para la fe de tus hijos, ni debe permitirse que cree divisiones entre los miembros de la familia. Si surgen problemas como estos durante la reunión familiar, quizá tengas que replantearte algunas de tus decisiones y, si es necesario, introducir cambios en tus testamentos.
Orientación
La otra gran ventaja de celebrar una reunión familiar es que esta constituye un medio ideal para ofrecer orientación financiera. Como padres, nuestra labor consiste en enseñar y formar a nuestros hijos para que gestionen el dinero de forma sensata. Nuestra empresa ha colaborado con innumerables clientes para organizar y llevar a cabo reuniones familiares, y se nos ha pedido que hablemos de todo tipo de temas, desde las relaciones entre marido y mujer hasta los principios bíblicos de la elaboración de presupuestos.
Si tus hijos son adolescentes cuando programes tu primera reunión familiar, quizá te interese centrarte en temas como la elaboración de presupuestos y la comprensión del proceso de flujo de caja. Si tus hijos son mayores, por ejemplo, tienen entre treinta y cuarenta años, quizá te interese repasar con ellos lo que dice la Biblia sobre invertir, dar, acumular dinero y enseñar a sus propios hijos a gestionar sus finanzas —y más aún a medida que la distribución de tus activos se vaya haciendo más inminente—.
Si en tu familia hay antecedentes de falta de comunicación o de relaciones tensas, es posible que tengas que prepararte un poco antes de que comience la reunión o que tengas que planificar varias reuniones sucesivas. Decide qué quieres comunicar y cómo vas a responder ante cualquier reacción negativa previsible. Reza pidiendo sabiduría y amor a la hora de abordar con tu familia este tema, que a veces resulta difícil e incómodo.
Perspectiva sobre fe y finanzas
Es muy probable que te hayas encontrado con alguna familia envuelta en un conflicto por el reparto de una herencia. En algunos casos, los hermanos se disputan su parte del botín, mientras que en otros se cuestiona la intención benéfica de los deseos de sus padres. En cualquier caso, las consecuencias pueden ser devastadoras, divisivas y de larga duración.
La deuda y el consumismo suelen socavar la transmisión pacífica de los bienes. Los herederos con una deuda considerable son más propensos a actuar de forma desesperada para salir del profundo agujero que se han cavado con la pala de una mala gestión financiera. Otros, en su búsqueda de su propia versión del sueño americano, se sienten con derecho a quedarse con todo lo que puedan para acceder al siguiente nivel de lujo y comodidad. Lamentablemente, estos problemas suelen surgir justo tras el fallecimiento del progenitor superviviente, lo que añade un elemento de conflicto que priva a la familia de la oportunidad de vivir juntos el duelo de forma adecuada.
Estos errores habituales suelen evitarse simplemente mediante una comunicación bien planificada y una orientación bienintencionada. Las reuniones familiares constituyen un medio para establecer expectativas desde el principio, dar voz a todos los participantes y ofrecer a toda la familia la posibilidad de «hacerse cargo» del legado, independientemente de cómo se reparta. Y lo más importante: permiten a los padres expresar sus valores familiares y del Reino de tal manera que puedan ser aceptados, apreciados y transmitidos a las generaciones futuras.
Estos mandamientos que hoy os doy deben estar grabados en vuestros corazones. Inculcadlos a vuestros hijos. Hablad de ellos cuando estéis en casa y cuando vayáis por el camino, cuando os acostéis y cuando os levantéis.
- Deuteronomio 6:6-7