¿Quién es el destinatario de tu presupuesto?

 

¿Quién es el destinatario de tu presupuesto? Cuando elaboras tu presupuesto anual, ¿para quién lo haces?

Planteé esta pregunta a veinte estudiantes universitarios en una asignatura de finanzas personales. Me encontré con una mezcla de miradas perdidas, ojos que se desviaban y rostros pensativos. No obtuve una respuesta clara. Los estudiantes no son los únicos. Intuit, propietaria de TurboTax, ha anunciado que va a cerrar Mint, su aplicación de gestión presupuestaria personal.

¿Te imaginas un público publicitario peor que aquellas personas que se lo piensan tanto antes de gastar que quieren llevar un control detallado de sus gastos? -Scott Kubie

Para empezar, hacer un presupuesto no es algo que guste a todo el mundo. A quienes se oponen a los presupuestos no les gusta que les digan en qué pueden gastar el dinero. Las aplicaciones de gestión presupuestaria pueden cobrar a los clientes, pero, como señaló con ironía un ejecutivo: «Nadie quiere llevar un control de los gastos solo por el hecho de hacerlo». La otra opción es ofrecer el producto de forma gratuita y vender anuncios. ¿Te imaginas un público publicitario peor que las personas que se preocupan tanto por sus gastos que quieren controlarlos al detalle?

Llevo pagando por programas de gestión presupuestaria desde los noventa porque eran mejores que mi modelo de Excel. La gestión presupuestaria es muy valiosa. Aunque ya es demasiado tarde para salvar a Mint, he compartido dos ejemplos de tu presupuesto con los alumnos. Tras pensarlo un poco, he añadido un tercero. La buena noticia es que el cliente principal eres tú.

Cliente n.º 1: El «tú» de todo el año

El primer objetivo de un presupuesto es que ejerzas, de forma reflexiva, cierto control sobre ti mismo en el momento presente. Un presupuesto bien planificado identifica las prioridades del año y garantiza que el dinero se destine a ellas. Si saldar deudas, alojarte en un hotel mejor durante las vacaciones y ser más generoso son objetivos importantes para el próximo año, el «tú del año entero» debe ejercer cierto control sobre el «tú del momento». El problema es que el «tú del año entero» se enfrenta a algunos retos. Como señala el premio Nobel Daniel Kahneman, tu lado más racional es perezoso, mientras que tu lado emocional es rápido. El lado emocional ya se ha gastado el dinero antes de que tu lado racional pueda ponerse en marcha. Jonathan Haidt compara tu lado emocional con un elefante y tu lado más racional con su jinete. Se necesita un entrenamiento considerable para que un jinete consiga controlar a un elefante. Los presupuestos son una herramienta para involucrar a tu yo racional en momentos críticos y forjar un plan que tu yo de pensamiento rápido pueda seguir.

Cliente n.º 2: Tu yo del futuro

Los presupuestos te permiten ahorrar e invertir para que, en el futuro, puedas disponer de activos en el momento adecuado. Todos conocemos a personas que ganan sueldos impresionantes y se gastan todo lo que ganan. Cuando algo sale mal, o dejan de percibir esos ingresos elevados, a menudo acaban en la quiebra. Una vez que hayas elaborado tu presupuesto, toma medidas para asegurarte de que ahorras. Si el plan de pensiones de tu empresa ofrece una aportación paralela a las aportaciones al plan 401k de hasta el 6 % de tu salario, y tú solo aportas el 4 %, busca la forma de llegar al 6 % y cambia inmediatamente el importe de tu aportación. Tu yo futuro te lo agradecerá.

Cliente n.º 3: Tu yo eterno

Los presupuestos facilitan acumular tesoros en el cielo. (Mateo 6:20) La elaboración de un presupuesto de tus ingresos debe comenzar por identificar el porcentaje que Dios te llama a dar. La Biblia hace hincapié en dar de nuestros primeros frutos. Sin un presupuesto, las donaciones suelen provenir de lo que sobra. Al igual que la cantidad que aportas a tu plan de jubilación para la vida terrenal, un presupuesto te permite distribuir tus gastos teniendo en cuenta lo que estás llamado a dar con una perspectiva verdaderamente a largo plazo.

Una última cosa: elaborar un presupuesto puede marcar una gran diferencia para ti. No te pases de la raya dedicando semanas a elaborar el presupuesto perfecto. Uno de mis principios financieros fundamentales es ser bueno o muy bueno, pero no excelente, en la gestión financiera. El beneficio no compensa el esfuerzo adicional. Elige las categorías que te importen. Puedes tener un presupuesto estupendo con las partidas de donaciones, inversiones, gastos obligatorios y gastos discrecionales. Estas cuatro categorías pueden ayudarte a comprender cómo gastas tu dinero y a mantenerte feliz y agradecido en el futuro.

Para obtener más información sobre cómo elaborar un presupuesto, lee este artículo en nuestra página faithandfinance.org y sigue el enlace que aparece al final para acceder a la guía presupuestaria GRATUITA de nuestros socios del Ron Blue Institute.

 
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