Ahorrar para objetivos a corto y largo plazo
El equilibrio entre el ahorro y la confianza en Dios
Ahorrar para objetivos a corto y largo plazo suele formar parte del plan financiero de todo cristiano. La Biblia deja claro que ahorrar es una práctica sensata (Proverbios 6:6-8, Proverbios 13:11). Sin embargo, la Biblia también establece importantes límites a nuestro ahorro, que haríamos bien en tener en cuenta. Ahorrar conlleva el peligro de alejar nuestro corazón de Dios, ya que podríamos caer en la tentación de poner nuestra confianza en nuestros ahorros en lugar de en Él. Esto puede llevarnos a odiar a Dios (Éxodo 20:15; Isaías 5:8; Jeremías 48:7, 49:4-5; Proverbios 11:28; Lucas 12:13-21; 1 Timoteo 6:10; Lucas 12:13-21; Santiago 5:1-5). Como resultado, existe una tensión constante entre la sabiduría de ahorrar y los peligros que conlleva. Esta tensión nos lleva de vuelta a Dios, a estar en comunión con Él y a buscar sabiduría.
Invertir en la eternidad
Sabemos que, a la hora de ahorrar, el mejor lugar para invertir y ahorrar es la eternidad. Todo aquello en lo que invirtamos que no sea para los propósitos del reino de Dios, algún día lo perderemos. Teniendo presente esta realidad y la tensión que existe entre la sabiduría y el peligro de ahorrar, reflexionemos sobre cómo enfocar el ahorro para objetivos a corto y largo plazo.
Paso 1: Buscar la guía de Dios
Dedica tiempo a estar con Dios para determinar aquellas cosas para las que crees que Él te está guiando a ahorrar (tanto a corto como a largo plazo, para ti y para los demás). Podrían ser cosas como muebles nuevos, un coche, la entrada para una casa, la educación de los hijos, donaciones a una causa concreta, etc. Dedica un rato a orar y pregúntale a Dios: «¿Para qué quieres que ahorre?». Anota tus impresiones. Ten siempre en cuenta el aumento de tus objetivos de ahorro a la luz del aumento de tus objetivos de donación. Estas cosas deben considerarse conjuntamente y a la luz de aquello a lo que Dios te está llamando.
Paso 2: Establecimiento de objetivos específicos
Toma lo que has anotado y fíjate unos objetivos concretos (es decir, cuánto, para cuándo, con qué frecuencia intentarás aumentar el total, etc.). Todos los objetivos deben ser concretos y cuantificables: debes saber cuándo has alcanzado tu objetivo. Aunque la Biblia dice que es prudente ahorrar, está claro que todo ahorro sensato tiene un propósito y un plazo concretos. Nunca hay un momento en el que debas apartar dinero sin tener en mente un propósito dado por Dios.
Paso 3: Establecer prioridades entre tus objetivos
Establece un orden de prioridad entre los objetivos que te has marcado en los pasos uno y dos anteriores. No puedes hacerlo todo a la vez. Por eso, elige los objetivos más importantes y céntrate en ellos; una vez que hayas avanzado en ellos, empieza a trabajar también en el resto de tus objetivos.
Paso 4: Poner en práctica tus objetivos
Empieza a poner en práctica tus objetivos. Da pequeños pasos al principio y luego ve dándolos cada vez más grandes. Propón apartar una parte de cada nómina para ir avanzando. A medida que te vayas adaptando a tu nueva realidad, intenta ahorrar un poco más, y luego otro poco más, y así sucesivamente. Antes de que te des cuenta, habrás avanzado de verdad hacia los objetivos que Dios te ha marcado. Date cuenta de que no puedes hacerlo solo, así que busca a alguien que te ayude a rendir cuentas. Puede ser tu pareja, un amigo o un pastor. Ahorrar ya es bastante difícil; no intentes hacerlo solo.
Oración constante y apertura a la guía de Dios
Por último, sigue dedicando tiempo a Dios, pidiéndole que te conceda un corazón dispuesto a alcanzar estos objetivos, pero también un corazón dedicado a Su reino. En esta práctica constante de ponerlo todo ante Dios, asegúrate de mantener todos tus ahorros a disposición de Dios en todo momento. El hecho de que Él te haya guiado a ahorrar para algo en un momento dado no significa que más adelante no te vaya a indicar que destines esos fondos a otro propósito. Es posible que Dios quiera que acumules fondos para algo diferente de lo que habías imaginado. Mantén una actitud abierta, escucha y estate dispuesto a utilizar cualquier ahorro que tengas y ponerlo al servicio de Dios siempre que Él te guíe. Tus ahorros nunca deben ser intocables. Dios puede pedirte que dones tus ahorros en cualquier momento y, como administradores, debemos estar preparados para hacerlo con gran alegría, agradecidos de que Él esté utilizando nuestros escasos recursos como parte de Su gran plan.
Perspectiva sobre fe y finanzas:
A la hora de fijar tus objetivos de ahorro, es importante recordar que todos los recursos, incluidos los ahorros, pertenecen al Señor. Si Dios tiene otros planes para tus ahorros, ¿estarás dispuesto a reorientar tus objetivos y obedecer Su llamada?
«Noos acumuléistesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido los destruyen, y donde los ladrones entran a robar; sino acumulad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido los destruyen, y donde los ladrones no entran a robar. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. —Mateo 6: 19-21»
— Fuente: https://ronblueinstitute.com/article/saving-for-short-and-long-term-goals/ por Michael Blue