¿Qué es, al fin y al cabo, la puntuación crediticia?
Seguramente habrás oído hablar de este término, pero ¿sabes qué significa? Quizá te dé miedo preguntar o, peor aún, quizá te dé miedo conocer la respuesta: ¿qué es, al fin y al cabo, la puntuación crediticia? ¿Y por qué debería importarte?
En primer lugar, no hay que tenerle miedo a la puntuación crediticia. Todo el mundo tiene una. La mayoría de la gente tiene más de una. Probablemente tú también. La puntuación crediticia no es más que una forma de medir cómo utilizas y gestionas tus deudas, en una escala que va de 300 (la puntuación más baja) a 850 (la puntuación más alta).
En Estados Unidos hay tres agencias de crédito principales —Equifax, Experian y TransUnion— y cada una de ellas utiliza métodos ligeramente diferentes para calcular las puntuaciones de crédito. Sin embargo, todas ellas expresan las puntuaciones como números de tres dígitos comprendidos entre 300 y 850.
Tu puntuación crediticia se basa en la información facilitada por entidades crediticias, empresas de tarjetas de crédito y otras instituciones financieras. Estas empresas comunican datos como el número de préstamos y tarjetas de crédito que tienes, tu historial de pagos y la cantidad que has solicitado en préstamos. Aunque las distintas agencias de crédito utilizan criterios diferentes a partir de tu informe crediticio para determinar tu puntuación, todas ellas emplean información similar en sus cálculos. Por lo tanto, es probable que tus puntuaciones en las distintas agencias sean similares, incluso si dispones de las puntuaciones de las tres.
Puedes consultar tu puntuación crediticia por Internet de forma gratuita. Algunas páginas web de confianza incluso te mostrarán tus puntuaciones de varias agencias. Pero antes de buscarlas, quizá te preguntes: ¿qué se considera una buena puntuación crediticia? Cuanto más alta sea, mejor, por supuesto. En general, se considera buena una puntuación de 670 o superior. Si una o varias de tus puntuaciones están por debajo de esta cifra, ¡no te preocupes! Las puntuaciones crediticias cambian a menudo —incluso una vez cada siete días—, por lo que puedes mejorar tu puntuación si lo necesitas.
Como cristianos, sabemos que Dios nos ha llamado a ser fieles y a gestionar nuestras finanzas de acuerdo con Su Palabra. Sigue estos principios cada vez que pidas un préstamo y no solo honrarás al Señor, sino que, además, es casi seguro que mejorarás tu puntuación crediticia.
Paga tus facturas a tiempo. Esto incluye los servicios públicos, como la electricidad, y otros gastos mensuales, no solo las cuotas de los préstamos. Los retrasos en los pagos, sean del tipo que sean, pueden perjudicar tu puntuación crediticia.
Cumple tus compromisos. No defraudes a quienes te prestan dinero dejando de devolverles lo que te han prestado.
Actúa con sensatez y buen criterio. No te precipites a la hora de pedir dinero prestado, ya sea para compras importantes o para pequeños artículos de uso diario. Tómate tu tiempo, sé paciente y reza antes de tomar decisiones financieras. Busca la guía del Señor antes de pedir un préstamo.
Recuerda y pon en práctica estos principios y tus puntuaciones crediticias dejarán de ser motivo de preocupación. Si tienes más preguntas sobre los informes de crédito o las puntuaciones crediticias, nuestro equipo de Orchard Alliance está siempre a tu disposición.