Cómo elaborar un plan básico de gastos

La importancia de elaborar un presupuesto

La mayoría de la gente admitiría que debería tener un presupuesto (o un plan de gastos), pero según una reciente encuesta de Gallup, casi dos tercios de los estadounidenses no lo tienen. ¿A qué se debe esto? Para algunos, elaborar un presupuesto resulta abrumador; otros no saben por dónde empezar; y otros, simplemente, no creen que lo necesiten. Aunque quizá puedas arreglártelas sin un presupuesto muy detallado, todo el mundo debería tener, como mínimo, un plan de gastos básico.

Reflexiones bíblicas sobre la gestión financiera

La Biblia nos dice que, si no controlamos el dinero, será él quien nos controle a nosotros. Proverbios 21:5 dice: «Los planes del diligente conducen sin duda a la abundancia, pero todo aquel que actúa con precipitación solo llega a la pobreza». También vemos el principio de velar por lo que se nos ha confiado. Proverbios 27 nos dice: «Conoce bien el estado de tus rebaños y presta atención a tus manadas… los corderos te proporcionarán ropa, y las cabras, el precio de un campo. Habrá suficiente leche de cabra para tu alimento y para el de tu familia». Hoy en día, muchos de nosotros no tenemos rebaños ni manadas a los que prestar atención, pero sí tenemos dólares y céntimos. Y el principio es el mismo: si gestionas tus ingresos y gastas con prudencia, tendrás lo suficiente para vivir. Por lo tanto, como administradores de los recursos de Dios, debemos tener un plan sobre dónde va a parar nuestro dinero.

¿Qué es un plan básico de gastos?

Un plan de gastos básico es, sencillamente, un plan mensual en el que cada dólar que entra se destina a un fin (o categoría) predeterminado. Utiliza categorías mucho más amplias y generales que un presupuesto detallado y establece un orden de prioridad para todas las necesidades conocidas. Podría tener un aspecto similar al siguiente:

Cómo elaborar tu plan de gastos: herramientas y métodos

Existen varias opciones para elaborar un plan de gastos, desde soluciones en línea hasta aplicaciones para el móvil, pasando por el lápiz y el papel. Debes utilizar lo que mejor te funcione, pero el método más probado y fiable es, sencillamente, empezar por llevar un control manual de tus gastos. En nuestra página web, www.ronblueinstitute.com/tools, encontrarás una hoja de cálculo de Excel para elaborar un presupuesto. Para calcular cuánto gastas en las diferentes categorías, sigue este sencillo proceso:

  1. Lleva un control de tus gastos durante 30 días

    • Anota todo. La hoja de cálculo de Excel para el presupuesto a la que se hace referencia anteriormente incluye un libro mayor que te ayudará a hacerlo.

  2. Calcula tus ingresos reales

    • Averigua cuál es tu salario real después de impuestos. Esta información figura en tu nómina.

  3. Clasifica tus gastos

    • Desglosa tus gastos mensuales por categorías generales. Arriba te hemos dado algunas sugerencias, pero no dudes en eliminar algunas y añadir otras. Tienes que descubrir cuáles son los gastos que más te conviene controlar.

  4. Compara los gastos con los ingresos

    • Compara tus gastos con tus ingresos y empieza a introducir algunos «ajustes» en tus gastos si estás gastando más de lo que ganas.

  5. Colabora con tu pareja (si procede)

    • Si estás casado, hazlo junto con tu pareja. No se trata de culpar a nadie, sino de ponernos de acuerdo.

  6. Cuenta de gastos no recurrentes

    • Asegúrate de anotar esos gastos no recurrentes, como los pagos del seguro o las cuotas de la comunidad de propietarios, que no se producen cada mes.

Cómo ajustar y gestionar tu plan

Una vez que hayas recopilado toda esta información, puedes elaborar un plan para cada mes. Si no te convencen tus asignaciones, haz algunos ajustes en el plan. Encuentra un sistema que te funcione y luego sigue modificándolo para poder conocer la información que necesitas antes de meterte en un aprieto financiero. Comprueba periódicamente cómo vas cumpliendo tu plan de gastos a lo largo del mes y realiza los ajustes que sean necesarios sobre la marcha. Es una muy buena idea llevar un control periódico de cuántos ingresos te quedan por gastar durante el mes. Cuando la cantidad empiece a reducirse, es el momento de hacer algunos ajustes y hacer todo lo que esté en tu mano para gastar menos de lo que ganas. Si consigues gastar sistemáticamente menos de lo que ganas, el resto de aspectos financieros de tu vida te resultarán mucho más fáciles de gestionar.


Consejos de MoneyWise Live

Rob West, del programa de radio «MoneyWise Live», nos ofrece algunas recomendaciones finales a medida que empiezas a «conocer bien la situación de tus rebaños»:

  • Empieza cada sesión de planificación con una oración

  • Sé sincero con tu pareja (no le ocultes tus compras ni tus errores)

  • Busca puntos en común en los ámbitos en los que vas a recortar gastos

  • Sé flexible y ten en cuenta que cada mes «pueden surgir imprevistos».

  • Sigue dando, sé generoso

  • Deshazte de las tarjetas de crédito

  • No te olvides de disfrutar; celebra tus éxitos

  • Es tu plan, revísalo si es necesario.

Pero recuerda que solo dispones del 100 %. Así que, si tus ingresos no te permiten alcanzar tus objetivos, tendrás que ahorrar de antemano, hacer ajustes o ganar más dinero.

 

Perspectiva sobre fe y finanzas:

Estamos llamados a ser fieles administradores de todo lo que Dios nos ha confiado. Elaborar un presupuesto es un primer paso sencillo para asegurarte de que tus finanzas estén en consonancia con tu fe. ¿Tus gastos honran al Señor? Encuentra un método de presupuestación que se adapte a ti y haz un análisis sincero.  

«Honraal Señor con tus bienes, con las primicias de todos tus frutos; así se llenarán tus graneros hasta rebosar, y tus cubas rebosarán de vino nuevo. — Proverbios 3:9-10 »

 
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