¿Debería darles una paga a mis hijos?
Si puedes, ¡sí!
Pero intenta no verlo como una paga, que es básicamente una subvención (dinero gratis). En su lugar, utiliza el concepto de la paga como una oportunidad para enseñar a tus hijos a ganarse un sueldo. Porque mucho antes de que tu hijo llegue al punto de decidir qué hacer con su dinero, debe decidir qué está dispuesto a hacer para conseguirlo. En otras palabras, debe llegar a un punto en el que reconozca y acepte la importancia del trabajo.
Este es un punto de partida fundamental. Sabemos que Dios mismo obra (Génesis 2:2; Filipenses 1:6), que Dios creó al hombre para trabajar (Génesis 2:15), que «el obrero es digno de su salario» (Lucas 10:7) y que «si alguien no quiere trabajar, tampoco coma» (2 Tesalonicenses 3:10).
Así que, ante todo, habla con tus hijos sobre la importancia del trabajo y, a continuación, déjales que ganen dinero (su «paga») asignándoles tareas adecuadas a su edad. También es buena idea que la cantidad que ganen sea significativa para su edad y se corresponda con el trabajo realizado. Por ejemplo, 1 dólar por recoger sus juguetes al final de cada día probablemente sea significativo para un niño de cinco años. Por otro lado, es posible que tu hijo de diez años necesite ganar 5 o 10 dólares por un proyecto más grande para experimentar la misma sensación de logro.
Al ofrecer estas oportunidades a tus hijos, asegúrate de distinguir entre el trabajo por el que reciben una remuneración y el trabajo que se espera de ellos simplemente por formar parte de una familia que ama y se ayuda mutuamente. Ambos tipos de trabajo son esenciales; el diálogo constante y la práctica son fundamentales para fomentar esta distinción.
Ahora que tu hijo ha ganado algo de dinero, tienes la oportunidad de recordarle que lo que gana pertenece a Dios (al igual que toda su vida) y de enseñarle las posibles formas de administrar su dinero. Hazlo de forma sencilla y cíñete a las categorías básicas de donar, ahorrar y gastar. Estos conceptos son fáciles de entender para los niños y resumen bien las opciones que tendrán ante sí durante el resto de su vida. Busca una forma práctica para que lleve un control de sus ingresos y gastos, ya sea un sencillo libro de cuentas en una hoja de papel, una aplicación fácil de usar en un dispositivo o cualquier otra cosa. Al hacerlo, estarás aprovechando su paga para enseñarle a elaborar un presupuesto, cuya importancia no puede subestimarse.
A medida que guíes a tus hijos en este proceso, te darás cuenta de que cada niño es diferente. Algunos serán «ahorradores», quizá porque tienen en mente algún objetivo a largo plazo, o tal vez porque les pone nerviosos o les da miedo gastar su dinero y quedarse sin él. Otros serán «gastadores», con los bolsillos agujereados y sin pensar en el mañana. Otros se situarán en algún punto intermedio. Como padre o madre, debes comprender el temperamento de tu hijo, entender la palabra de Dios sobre la administración de los bienes y pedirle a Dios sabiduría para conciliar ambas cosas. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán en este camino:
Constancia: Organiza tareas para que tus hijos las realicen a diario, semanalmente o mensualmente. Esto les permite practicar con regularidad. Además, págales según un calendario predecible (un «día de paga»). Esta estructura ayuda a gestionar las expectativas y empieza a inculcarles el ritmo de vida con el que se encontrarán cuando sean adultos.
Responsabilidad: El hecho de que tus hijos se ganen su dinero y no se lo den simplemente les ayudará a evitar una mentalidad de «todo me corresponde por derecho» y les animará a asumir la responsabilidad de lo que hacen con su dinero. Al fin y al cabo, sabemos que cuando nos ganamos algo con nuestro esfuerzo, solemos tratarlo con más cuidado.
Adaptabilidad: A medida que los niños crecen, también debería hacerlo su trabajo y su remuneración. Algunos niños tomarán la iniciativa, pedirán más trabajo y solicitarán un aumento de sueldo. Otros necesitarán que les orientes en este sentido. Prepárate para ser flexible y creativo.
La paga es solo una de las herramientas de las que dispones como padre o madre a la hora de enseñar a tus hijos a administrar bien el dinero, ¡pero puede ser muy eficaz!