¿Debería aceptar ese trabajo? 5 preguntas que debes hacerte antes de aceptar una oferta
«Los planes fracasan por falta de consejo, pero con muchos consejeros prosperan». – Proverbios 15:22
Así que te han ofrecido un trabajo: ¡enhorabuena! Tanto si se trata de tu primer empleo de verdad tras terminar la universidad como si es un trampolín en tu carrera profesional, resulta tentador lanzarte a por la oportunidad. Es fácil sentir que tienes que responder de inmediato. Pero respira hondo; una oferta de trabajo puede parecer emocionante sobre el papel, pero la verdadera pregunta es: ¿es esta la opción adecuada para ti?
Antes de aceptar esa oferta, tómate un tiempo para reflexionar sobre estas cinco preguntas fundamentales. Te ayudarán a elegir no solo un buen trabajo, sino también un futuro que se ajuste a tu situación económica, tu estilo de vida, tus objetivos y tu fe.
1. ¿Este trabajo encaja con mis objetivos a largo plazo?
No todas las oportunidades son las adecuadas. Pregúntate:
¿Me ayudará esto a avanzar en la dirección que quiero seguir?
¿Me enseña habilidades o me ayuda a forjar relaciones que necesitaré más adelante?
¿Me permitirá llevar el tipo de vida que quiero construir?
Por ejemplo, quizá tu objetivo a largo plazo sea ocupar un puesto de liderazgo, crear tu propia empresa o, simplemente, tener un trabajo que te permita dedicar tiempo a la familia y a la fe. Si el trabajo que estás barajando no te acerca a ese resultado deseado, no pasa nada por tomarte un respiro.
A veces, un trabajo parece atractivo porque es nuevo y prometedor, pero puede que no te lleve adonde quieres llegar. Te mereces algo más que un título. Te mereces algo que te ayude a avanzar con un objetivo claro.
2. ¿Es este paquete retributivo el adecuado para mí?
Todos queremos que nos paguen de forma justa, pero el sueldo no es la única cifra que importa. Piensa en lo siguiente:
¿Qué tipo de prestaciones sanitarias o aportaciones a planes de jubilación ofrecen?
¿Cuántos días de vacaciones pagadas tendrás?
¿Existen oportunidades claras de aumentos salariales o bonificaciones?
Piensa entonces en tus gastos de la vida cotidiana: el alquiler, las cuotas del coche, la compra, los préstamos estudiantiles… quizá incluso ahorrar para objetivos futuros o hacer donativos a tu iglesia.
Proverbios 21:5 nos recuerda: «Los planes de los diligentes conducen sin duda a la abundancia». No tengas miedo de hacer preguntas o de hacer cálculos. No es que seas exigente, es que estás actuando con sensatez.
3. ¿Cómo es el ambiente de trabajo?
Esto es algo que la gente suele pasar por alto… y de lo que luego se arrepiente. Vas a pasar más de 40 horas a la semana con tus compañeros de trabajo. Eso supone una gran parte de tu vida.
Antes de comprometerte, infórmate un poco:
¿Qué opinan los empleados actuales sobre el ambiente de trabajo?
¿Se nota que se valora y se respeta a las personas?
¿Hay flexibilidad o apoyo cuando las cosas se ponen difíciles?
Una cosa más: ¿puedes poner en práctica tus valores aquí? ¿Te animarán a actuar con integridad o te presionarán para que transigas? El trabajo resulta más agradable y sostenible cuando sientes que puedes ser tú mismo en toda tu esencia.
4. ¿Cuáles son las expectativas y las oportunidades de crecimiento?
Seamos realistas: algunos trabajos solo sirven para cobrar la nómina. Y eso está bien durante un tiempo. Pero, en el mejor de los casos, tu trabajo debería motivarte, no solo mantenerte ocupado.
Pregunta sobre:
Cómo se define el «éxito» en este puesto
Si hay programas de tutoría o formación disponibles
Si eres capaz de asumir nuevas responsabilidades
Aunque no tengas pensado quedarte a largo plazo, tu trabajo debería aportar valor a tu currículum y reforzar tu confianza. En Proverbios 22:29 se dice: «¿Ves a alguien hábil en su trabajo? Servirá ante los reyes». Busca un lugar que te ayude a desarrollar esas habilidades.
5. ¿Puedo permitirme el coste que supone aceptar este trabajo?
Hay más de un tipo de coste. A veces, un trabajo está bien remunerado, pero te pasa factura en otros aspectos: tu salud, tus relaciones y tu fe.
Piensa en lo siguiente:
La duración del trayecto al trabajo o si tendrías que mudarte
El nivel de estrés y el tiempo que hay que dedicarle
Cómo afectará al resto de tu vida: la iglesia, el descanso, las amistades, la familia
En Marcos 8:36 se pregunta: «¿De qué le sirve a alguien ganar el mundo entero, si pierde su alma?». Un sueldo alto no siempre implica una alta calidad de vida. Asegúrate de que este trabajo te ayude a vivir la vida a la que Dios te llama.
Perspectiva sobre fe y finanzas
Un trabajo es algo más que una simple forma de ganar dinero. Es una forma de servir a los demás, crecer y dejar huella. Pero todo trabajo, sobre todo al principio de tu carrera profesional, conlleva algunas renuncias. Por eso, antes de aceptar cualquier oferta:
Reza por la paz y la claridad
Coméntalo con tus mentores, familiares o amigos en los que confías
Tómate tu tiempo. No hace falta que te precipites.
Confía en que Dios guiará tus pasos. A Él no solo le interesa dónde trabajas; le importa en quién te conviertes a través de tu trabajo.
«Y tus oídos oirán una voz a tus espaldas que dirá: “Este es el camino, síguelo”, tanto si te desvías a la derecha como si te desvías a la izquierda». – Isaías 30:21