Un solo sueldo frente a dos sueldos: con y sin hijos
Mi mujer y yo podemos trabajar los dos. ¿Deberíamos hacerlo? ¿Y cuando tengamos hijos? ¿Qué dice la Biblia al respecto?
Seguramente te suene la sigla «DINKs», que significa «dos ingresos, sin hijos». En algunos círculos, se considera que ese estilo de vida es el Santo Grial de las familias jóvenes. (Dos sueldos, una casa, declaración de la renta conjunta como matrimonio… ¿qué podría ser mejor?) Pero luego llega el primer hijo, y después el segundo. En algún momento del camino, nos preguntamos cuál debería ser la combinación adecuada de trabajo a medida que la nueva familia empieza a crecer.
En primer lugar, empecemos por las definiciones:
SINKs: un solo sueldo, sin hijos (casados o no)
DINKs: pareja casada con dos ingresos y sin hijos
SEWK: solteros con hijos (casados o no)
DEWK: personas con dos empleos y con hijos (casadas)
Estas siglas son mucho más claras que las indicaciones de la Biblia sobre si tanto el marido como la mujer deben trabajar. Entonces, ¿qué debe hacer una joven familia cristiana?
Tomar decisiones en el juego de la vida
Hay un viejo juego de mesa en el que eliges tu trayectoria profesional, decides si te casas (o no) y si tienes hijos (o no). Aunque las siglas anteriores pueden hacer que esto parezca un juego, se trata de decisiones de la vida real, y es posible que no pases toda tu vida en una sola categoría. Yo ya he pasado por las cuatro categorías, pasando de SINK a DINK, de SEWK a DEWK. Actualmente, mi familia se encuentra en la categoría DEWK, con solo un niño pequeño en casa. Alabado sea Dios por su gracia y misericordia, ya que de momento solo tenemos un niño pequeño.
Elegir entre el trabajo y el cuidado de los hijos
Cuando llega el primer (o segundo) hijo, muchas familias se enfrentan al dilema de cómo cuidar de él. ¿Debería quedarse uno de nosotros en casa? ¿Deberíamos pedir ayuda a los abuelos? ¿Cuándo debería empezar el bebé el colegio? ¿Deberíamos educarlo en casa? ¿Cuándo? ¿Cómo? Las preguntas son infinitas. La respuesta de este artículo quizá te sorprenda, aunque quizá tampoco: pregúntale a Dios. ¿Qué dice Él?
Quizá te sientas tentado a buscar en artículos financieros consejos y orientación sobre tu situación financiera y tus decisiones, pero todos deberíamos consultar al Todopoderoso sobre cada paso que damos. Seré el primero en admitir que no es fácil discernir lo que Dios tiene previsto, pero Él sí tiene un plan para cada familia.
Puede resultar increíblemente liberador conocer Su plan y empezar a llevarlo a cabo. Tras el nacimiento de nuestra primera hija, mi mujer y yo optamos por un servicio de guardería de pago (caro). El coste de cuidar a una sola niña superaba con creces el de nuestra hipoteca. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que la vocación que Dios había depositado en nuestra familia era estar «fuera» y «dentro» de la comunidad, cada uno por nuestra cuenta. Tanto mi mujer como yo trabajamos y nos encanta la gente con la que trabajamos y las cosas que hacemos cada día. A nuestra hija, que ahora es una niña pequeña, le encanta la guardería y las experiencias que disfruta cada día. Al final del día, nos reunimos de nuevo como una sola familia: cada uno con una experiencia o una historia diferente del día, pero todos con la convicción de que nuestra elección fue un regalo de Dios y que fue posible gracias a Su provisión. ¡Qué libertad! ¡Qué gracia!
Entonces, ¿qué puedes hacer? En primer lugar, aprende las siglas. (Es una broma. Más o menos.) Después, pide ayuda a Dios. Por último, acoge el llamamiento que Él tiene para tu familia y confía en Su provisión. No subestimes el llamado de Dios en tu vida ni el poder de la oración en cada paso del camino. Elegir tu trabajo (estés casado o no) es, ante todo, un ejercicio espiritual y, en segundo lugar, un ejercicio económico. Confía en que el Señor te lo dejará claro.