¿A dónde debería destinar el dinero que me sobra de mis fondos de jubilación?
¿Te preguntas cuánto deberías dejar a tus hijos y cuánto a tu iglesia y a las obras de caridad que Dios ha puesto en tu corazón? No eres el único. En Orchard Alliance nos hacen esta pregunta muy a menudo, probablemente porque la Biblia no la responde directamente.
En su sabiduría, creo que Dios sabía que la respuesta sería diferente para cada uno.
Una forma de empezar es clasificar tus bienes en diferentes categorías. Algunos se gravan de forma diferente a otros, y algunos tienen fines distintos. En otras palabras, algunos bienes es mejor donarlos a la familia, y otros es mejor donarlos a la iglesia y a la obra misionera.
He aquí un ejemplo sencillo: los fondos de jubilación con impuestos diferidos, como las cuentas IRA tradicionales, se gravan al tipo más alto: el impuesto sobre la renta ordinaria. Salvo en algunos casos especiales, si alguien que no sea tu cónyuge hereda tu cuenta IRA, estará obligado a gastar los fondos de dicha cuenta en un plazo de diez años y a pagar impuestos según su tipo impositivo de renta ordinaria. Sin embargo, si una iglesia o una organización benéfica autorizada recibe esos fondos, están exentos de impuestos y no pagan nada.
Por otro lado, tu familia puede heredar tus activos después de impuestos, como cuentas de valores y bienes inmuebles, beneficiarse de una «actualización de la base imponible» y no tener que pagar ningún impuesto.
Una regla general muy sencilla es la siguiente: normalmente es mejor dejar que la casa se venda y se reparta entre tu familia, y donar los fondos de jubilación que te sobren a la iglesia y a la obra misionera.
Quizá te ayude pensar en cómo y por qué ahorraste y acumulaste tus activos para la jubilación. ¿Los ahorraste con el propósito de dejárselos en herencia a tus hijos? Probablemente no. Confiabas en que el Señor te ayudaría a ahorrar para el día en que, al llegar a la vejez, quizá ya no pudieras trabajar para obtener ingresos. Si Dios ha bendecido ese crecimiento y aún te quedan fondos cuando te vayas al cielo, plantéate donarlos para que sigan contribuyendo a un impacto eterno.
Dado que Dios no nos ha dado instrucciones específicas al respecto, en última instancia, es una decisión que debes tomar tú y el Señor. Como dice 2 Corintios 9:7: «Cada uno dé según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, pues Dios ama al que da con alegría».
En Orchard Alliance rezamos siempre por vosotros en vuestro camino de generosidad y administración, y estamos aquí para ayudaros en el proceso. Que Dios os bendiga abundantemente al presentar estas decisiones ante Él.
¿Se refiere esto a la vivienda propiamente dicha del lector, o lo estamos utilizando en sentido figurado, para referirnos a «todo lo que posees, salvo las cuentas de jubilación»?