Inversión basada en la Biblia

La Biblia dice que debemos ser buenos administradores de los recursos que Dios nos ha dado. Para algunos, una buena administración financiera puede significar invertir en bolsa. En términos sencillos, invertir consiste en destinar dinero a activos con la esperanza de que se revaloricen. Si decides invertir en bolsa, también estás optando por adquirir una participación en la propiedad de la empresa o empresas en las que has invertido. Por lo tanto, es importante orar para saber cuáles son tus «límites» antes de invertir en una empresa concreta. Las empresas que cotizan en bolsa no están obligadas a seguir normas o principios morales específicos; algunas empresas optan por invertir en tabaco, alcohol, juegos de azar y otros sectores que pueden entrar en conflicto con tus principios morales y creencias. Ahí es donde entra en juego la inversión basada en la Biblia. La inversión basada en la Biblia consiste en que un inversor busque invertir exclusivamente en empresas que se rijan por principios bíblicos. Optar por invertir en fondos basados en la Biblia no significa que estés renunciando a la riqueza; más bien, significa que has elegido invertir en empresas que prestan especial atención al origen de su riqueza.

Ahora bien, la pregunta que, como cristianos, debemos hacernos es la siguiente: ¿debemos invertir únicamente en empresas en las que sepamos para qué se utilizan los fondos? En esencia, ¿es pecaminoso invertir en una empresa que pueda ir en contra de nuestra moral y de nuestros principios bíblicos? Aunque quizá no haya una respuesta correcta o incorrecta, el tema invita a la reflexión y debe someterse a Dios en oración. Independientemente de las creencias cristianas, es deber de cada persona discernir si le conviene invertir, y es aconsejable investigar a fondo una empresa antes de invertir recursos financieros.

A continuación se detallan los pasos que recomendaría a cualquier inversor que tuviera en cuenta antes de invertir:

  1. Reza

Deja en manos de Dios el control de tus inversiones. Reza para que te conceda sabiduría y criterio a la hora de decidir en qué empresas debes invertir.  

  2. Investigación

Investiga a fondo una empresa que te despierte el interés. Esa investigación puede consistir en conocer qué representa la empresa o, simplemente, conocer su situación financiera. El conocimiento es poder, y ambos aspectos de la investigación pueden y deben tenerse en cuenta a la hora de tomar tus decisiones de inversión.

3. Confirmar

Una vez que hayas comprado las acciones, ten claro que es una inversión a largo plazo, a menos que te ofrezcan una rentabilidad que no puedas rechazar. Esta decisión de comprometerte requerirá paciencia y oración. Siempre es aconsejable pedirle a Dios que te ayude a discernir qué debes hacer.

4.  Glorificar

Sí, el objetivo final de invertir es hacer crecer tu patrimonio. Sin embargo, la forma en que utilices ese dinero una vez que lo hayas ganado es otro factor importante. Sigue el llamado de Dios y haz lo que creas que mejor le glorifica.

La piedra angular de la inversión basada en la Biblia se fundamenta en la confianza y la fe en Dios. Él nos proporciona la información necesaria, y os animo a que os esforcéis por honrarle y glorificarle.

(Extraído de un artículo de Nathan Burk publicado en ronblueinstitute.com)

Perspectiva sobre fe y finanzas:

Cuando te encuentras en la etapa de tu vida en la que más ganas, te enfrentas a muchas decisiones financieras. ¿Qué harás con los ingresos que Dios te ha concedido? La sabiduría convencional dice que aumentar tus ingresos de forma exponencial es un indicador de éxito, independientemente de cómo lo consigas. Sin embargo, como creyentes, el éxito debería tener un significado diferente. La forma en que aumentas tus ingresos importa. En qué inviertes importa, e invertir en organizaciones centradas en el Reino de Dios es una forma sencilla de alinear tus finanzas con tu fe.

Honra al Señor con tus bienes y con los primeros frutos de todas tus cosechas; así tus graneros se llenarán hasta rebosar y tus cubas se desbordarán de vino nuevo. — Proverbios 3:9-10


 
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