¿Cómo puedo acumular patrimonio con el sueldo de un ministro?

 

Así pues, trabajas en un ministerio. Y, al igual que muchas personas que trabajan en un ministerio, tienes un «sueldo de ministerio». Por supuesto, esta realidad conlleva algunos obstáculos, pero ninguno que te impida generar riqueza. Al emprender esta aventura, recuerda que generar riqueza siempre debe tener como fin el Reino. De lo contrario, fracasaremos por mucha riqueza que acumulemos. El dicho «cuanto más dinero, más problemas» puede ser cierto para muchos. El Eclesiastés lo resume aún mejor: «Quien ama el dinero nunca tiene suficiente; quien ama la riqueza nunca está satisfecho con sus ingresos» (Eclesiastés 5:10).

Mientras te esfuerzas por acumular riqueza teniendo en cuenta los propósitos del Reino, los siguientes pasos constituyen un consejo sensato, independientemente de cuál sea tu salario.

Paso 1: Define tus objetivos a largo plazo.

No hace falta decirlo, pero a veces hay que decirlo de todos modos… Antes de poder empezar a trabajar para alcanzar tus objetivos, debes saber cuáles son esos objetivos. Empieza por hacer un balance de tus valores y pasiones: ¿qué quieres de la vida? ¿Cuál es tu propósito en la vida? ¿Cómo puedes aprovechar mejor tus talentos, habilidades y recursos para tener un impacto positivo en los demás? Ahora, reflexiona sobre aquello a lo que Dios te está llamando. ¿Con qué te ha dotado y por qué? ¿Quiere que acumules riqueza? ¿A quién quiere que sirvas? Deja que las respuestas a estas preguntas guíen la definición de tus objetivos financieros a largo plazo… ¡y luego persíguelos!

Paso 2. Ahorra dinero siempre que puedas.

A la hora de evaluar tu capacidad de ahorro, la siguiente pregunta es un buen punto de partida: ¿Tus gastos actuales te permiten alcanzar tus objetivos a largo plazo? Si la respuesta es no, empieza a buscar alternativas de gasto. Si estás pagando de tu bolsillo los gastos médicos o las primas de seguro (y no te los reembolsan), podría merecer la pena pasarte a una cuenta HSA o FSA para que esos gastos se puedan deducir de tus ingresos a la hora de hacer la declaración de la renta. O quizá el importe de tu alquiler o de la hipoteca no se ajuste a las necesidades de tu familia; tal vez podría ser más bajo en otro barrio, ciudad, estado, etc.

Paso 3. Ten cosas que generen ingresos.

Una de las mejores formas de generar riqueza es poseer activos que generen ingresos. Los ejemplos más comunes de los que probablemente hayas leído son las acciones y los inmuebles. Ser propietario de un negocio es otro ejemplo. La mayoría de las personas adineradas, incluso en el ámbito del ministerio, son aquellas que «poseen cosas». Su sueldo (ya sea del ministerio o no) no fue lo que impulsó su riqueza. No se centraron en el saldo de su cuenta de ahorros. Se centraron en poseer cosas. El factor de la propiedad permite crear riqueza mucho más allá de lo que nuestras horas de trabajo pueden lograr.

Paso 4. Busca el asesoramiento adecuado.

El último paso es clave: recibir el consejo adecuado. Quienes no han acumulado mucho patrimonio pueden darte consejos que suenan bien, pero que en realidad no te sirven de ayuda. Por otro lado, quienes han acumulado patrimonio pueden contarte qué les funcionó y qué no. Si hablas con suficientes personas que hayan acumulado patrimonio, te dirán con sinceridad lo difícil que fue. Hubo dificultades y decisiones difíciles, y es posible que ello supusiera un riesgo considerable para sus familias. Pero aprendieron sobre la marcha y, al final, lo consiguieron.

Fíjate objetivos. Ahorra dinero y hazte con cosas propias. Pide consejo.

Y recuerda siempre… acumular riqueza no consiste en buscar la seguridad y la protección que nos brinda nuestra confianza en Dios, sino en alcanzar los objetivos a los que Él nos ha llamado con fines que solo Él puede cumplir.

 
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